Lista Negra

Alicia Haber

Enrique Silveira y Jorge Abbondanza
Conjunto escultórico e instalación de 76 piezas
Cerámica esmaltada. Año 1988.
Dimensiones de la instalación: variables (sobre una base original de 1.20 m x 1.20 m).
Medida de la figura de mayor tamaño: 12 cm de base por 15,5 cm de altura.
Colección de los artistas.

Esta pieza que continúa expandiendo la integración de obras tridimensionales a los espacios del MUVA fue realizada por Enrique Silveira (1928) y Jorge Abbondanza (1936), dos notorios artistas uruguayos. Tienen una larga trayectoria de trabajo en equipo como ceramistas y se han destacado tanto en la creación de objetos y piezas con muchas texturas y despliegue cromático, de gran sensualidad y potencia orgánica, como en la de conjuntos simbólicos en el campo de la escultura.

Exponen desde 1960 y han estado presentes en importantes envíos a museos y bienales extranjeras. Sus obras integran relevantes colecciones públicas y privadas. Esta obra que presenta el MUVA pertenece a una línea creativa comenzada en los años '80, y pertenece a la colección de los artistas, razón por la cual nunca ha sido exhibida. Es la única obra esmaltada en negro de una serie realizada en bizcocho sin esmaltar. En este sentido el MUVA continúa acercando al público local e internacional obras que nunca se han expuesto, que se exhiben con poca frecuencia o que permanecen en depósitos de colecciones públicas o privadas, lo cual permite un mejor conocimiento del arte uruguayo.

Desde los años 80 y sobre todo a partir de 1982, Silveira y Abbondanza componen depurados conjuntos escultóricos. Uno de los más famosos recibe el nombre "La faz de la tierra" (comenzada en 1982 y continuada hasta la fecha). Lista Negra forma parte de esa serie.

"La faz de la tierra" está integrada por conjuntos de estatuillas y máscaras que a veces tienen numerosas piezas, en algunos casos llega a 100 o 150. En esta serie los artistas cambian de manera radical su lenguaje. Con voluntario ascetismo rechazan el color, y si lo adoptan como sucede en este caso, eligen un negro severo. Por otro lado dejan de lado las seductoras texturas que caracterizaron sus piezas anteriores. Al mismo tiempo abandonan el lenguaje tradicional de vasijas y objetos de decoración para entregarse a la creación de conjuntos simbólicos vinculados al lenguaje de la escultura y la instalación.

Los artistas plasman ribetes críticos sobre la sociedad y el poder. Lo hacen en general en bizcocho sin esmaltar, salvo en este ejemplo singular, y sin ninguna textura, lo que demuestra la incidencia de una temática que tiene que ver con diversos problemas entre ellos, el devenir y el tiempo. Así estos ceramistas-escultores abordan el cambio, la realidad circular de la vida, los crecimientos y decaimientos, lo perimido y lo obsoleto, los procesos de derrumbe y deterioro, los enfrentamientos que deben operar como una alerta, los excesos de los poderosos, y las redenciones posibles y esperanzadas. Hay en toda la serie una atmósfera global teñida de gravedad.

Conviene situar la obra en el contexto histórico ya que comenzó a ser creada en una época dramática del país, una era de crisis política y social que culminó con la dictadura uruguaya (1973-1984) y continuó bajo la fantasmagórica presencia de las secuelas y heridas que esos traumas dejaron en el imaginario colectivo. Aunque Lista Negra fue realizada luego del retorno de la democracia, denota el efecto y la impresión que dejó en los uruguayos el trauma sufrido por la crisis que interrumpió esa larga estabilidad democrática de casi todo el siglo XX, estabilidad que había singularizado al país y lo destacó en el contexto latinoamericano, al punto de haberse transformado para el imaginario colectivo en un "país modelo".

Ya el nombre del conjunto Lista Negra vincula la obra a la memoria de un tiempo (1973-1984) en el que existieron procedimientos de censura, persecución política por las ideas, confección de listas de excluidos de diversas facetas de la actividad pública y privada por la mera pertenencia a grupos políticos (muchos inclusive de impecables credenciales democráticas) y en el que hubo "listas negras" de palabras; el propio lenguaje tenía términos que integraban listas negras.

Los hombrecillos robóticos de Lista Negra marchan deshumanizados, sin libertad de acción, pierden individualidad, y esa pérdida termina por desintegrarlos, y empequeñecerlos. Caminan hacia su propia ruina y se hunden hasta que solo quedan sus cabezas y de ellos apenas unos fragmentos que pueden terminar por desaparecer.

Más allá de los referentes concretos la obra tiene otras lecturas. Alude a todo tipo de "maccartismo", a los efectos nefastos de la persecución política y a la exclusión de disidentes en cualquier régimen. Es una crítica a las dictaduras y totalitarismos.

Por momentos se podría vincular ese hundimiento final al que sucede en "Días felices" ("Oh les beaux jours") de Samuel Beckett, obra que puede también ser una referencia vinculada a otros proceso de alienación más universales . "Días felices" no solo fue un mojón en su momento en muchos países occidentales sino que tuvo gran importancia en el Uruguay, ya que fue estrenada en Montevideo en 1963, transformándose en uno de los grandes éxitos del teatro uruguayo. Y hay que tener en cuenta que tanto Silveira como Abbondanza han seguido muy de cerca el proceso de la dramaturgia internacional y uruguaya, no sólo por interés cultural sino también porque Jorge Abbondanza es uno de los más conspicuos críticos teatrales de este país, integrando la historia del teatro uruguayo.

Precisamente al final de la obra "Días felices", los personajes centrales terminaban enterrados luego de un proceso paulatino en el que se van desmoronando ante el público. Tal vez ese desenlace tiene una vinculación subliminal con el discurso manejado por Silveira y Abbondanza.

Lista negra funciona como una alerta sobre las posibilidades de desplomarse y corroerse sino se reacciona a tiempo ante realidades alienantes, regímenes o ideologías que desconocen el valor del hombre y la "alteridad", confeccionando "listas negras" para excluir a los disidentes, a los "otros". En este caso, como sucede en otras piezas de Silveira y Abbondanza, las connotaciones van más allá del contexto local para trasmitir un mensaje sobre los peligros de deshumanización.

A. H.

Textos de Alicia Haber directora del MUVA


Copyright © EL PAIS

Prohibida su reproducción parcial o total sin autorización.

Para autorización enviar mail a:
muva@diarioelpais.com