Profundas connotaciones en
clave femenina 
Las obras de Lacy Duarte

Alicia Haber

La trayectoria artística de Lacy Duarte (1937) comenzóen 1962; en los años setenta se dedicó al tapiz, a la pintura desde 1986, y a la pintura y la instalación desde 1996 en adelante. Privilegió a partir de 1986, lo irracional, el yo emotivo, los problemas psico-sexuales y las mitologías personales, para expresarse por medio de una pintura de elevado cromatismo y llamativas y distorsionadas imágenes, en una tendencia neo-expresionista. Esta quedó de manifiesto de manera muy violenta en su serie RITUALES, MITOS, ESPEJOS Y MENTIRAS (1990), en la que plasmó seres femeninos solitarios y encerrados en espacios delimitados, con rostros encajonados y en actitudes de autoabastecimiento.

En 1996 cambió radicalmente la paleta y el tipo de expresión, mientras se dedicaba a abordar, también en forma subjetiva, otros temas, sin abandonar lo femenino. En clave sutil y sensible, recreó, tanto en pintura como en instalaciones y objetos, desde entonces, el mundo de su niñez rural. Explora la pobreza de su hogar y el desamparo de la mujer en el campo. Hace escultura en pequeño formato, como la de las series JUEGO DE LA MEMORIA: MULITA Y CABALLITO. Instalaciones como CEIBOS Y PANES y HECHA LA LEY, HECHA LA TRAMPA son dos muestras fundamentales dentro del conjunto de su producción. Duarte conjuga la creación de objetos con la pintura. Utiliza materiales naturales de resonancias telúricas, como cuero crudo, maderas, lianas, ramas de árboles. Pinta arpilleras usando elementos agrestes, como la melaza de tuna y jugos vegetales. Concibe una serie de piezas que evocan las trampas toscas y muy primitivas que se emplean enel campo uruguayo. La artista se identifica con los animales atrapados. Y al sugerir las trampas, está mostrando las acciones vinculadas a la agresión de la captura, la violencia del encadenamiento y el dolor del encierro. Al mismo tiempo, continúa con la pintura, y trabaja en grabado y en la construcción de cajas, así como en obras muy conmovedoras, realizadas en papel, que elabora en 2004.

En su más reciente instalación, LAS MANOS LIMPIAS (2004), reconstruye metafóricamente la matanza de ovejas –animales a los que se asocia el sufrimiento de los más débiles–, en el “sitio donde se marca y mata el ganado”. Recuerda, en forma explícita y a la vez oblicua, actos de domesticación, dominio, fuerza, eliminación, limitación, encierro, las hecatombes y los padecimientos. Para la 51 Bienal de Venecia, en TERRITORIO/TERRITORIOS (2005), alude a la mujer de campo, a través de Las Traperas. Este es el nombre popular de las frazadas hechas de pedazos de ropa en el medio rural muy carenciado. Las menta en obras de papel sobre lienzo, en el que utiliza el cosido y la imaginería de su mundo infantil campesino, refiriéndose al abrigo. Así genera todo un espacio con múltiples elementos vinculados a sus propias vivencias vernáculas y telúricas. Con los juguetes de pan connota la alimentación, con cajas y muñecas representa curaciones y alivios, y con tierra y barro hace presente lo maternal y femenino, mientras con sus caballitos, puercoespines, mulitas y trampas rememora diversas circunstancias de sus experiencias en el campo nativo. Pobreza, heterogeneidad, diferencia, memoria, género, ritos. A través de su obra, Lacy Duarte supera relatos dominantes, hegemónicos, capitalinos, machistas y desafía el imaginario uruguayo predominante, creado desde la mirada de una sociedad hiperurbanizada y europeizada que aún cree en el mito de haber logrado la igualdad y la homogeneidad.

La pobreza sale a la luz en su obra. Lo hace en la época de las secuelas del profundo trauma de la dictadura, de la crisis económica de larga duración que, con altibajos, vive el país desde la década del 60 y de la grave crisis de los últimos cinco años (colapso del año 2002). La pobreza infantil es la gran realidad actual. La homogeneidad y la igualdad tan proclamadas ya no caracterizan a Uruguay. Lacy Duarte integra el tema de la memoria, un tema esencial en la vida uruguaya actual post dictadura, ayuda a la construcción de una memoria democrática (Hugo Achugar) porque incluye una zona poco explorada de Uruguay; coopera con la elaboración de una historia múltiple. Lacy Duarte deviene una militante de la memoria (Marcelo N. Viñar).

Llama la atención sobre su diferencia. El género es un tema importante para Lacy Duarte. Las mujeres son los nuevos actores sociales en Uruguay. Han adquirido un relevante papel social en los últimos treinta años y se produjo, en ese sentido, una verdadera mutación civilizadora. Los uruguayos tienen el credo de la laicidad, valga el oxímoron. Y cuando piensan en religión lo hacen en término de herencias judeo-cristianas, despreciando otras vertientes populares. Lacy Duarte evidencia la supervivencia de ritos, mitos y supersticiones antiguas vinculadas a la magia, dando otra visión de la sociedad uruguaya. De múltiples maneras, Lacy Duarte ayuda a la construcción de una nueva visión de Uruguay.


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