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MANUEL ESPINOLA GOMEZ Espínola Gómez en el Museo VirtualUn maestro múltipleManuel Espínola Gómez es considerado por los más diversos entendidos, críticos, profesionales y coleccionistas, como uno de los artistas vivos de mayor peso en el escenario de la plástica uruguaya. Multiplicidad de vertientes creativas. Espínola Gómez es pintor; aborda todo tipo de técnicas, ya sea óleos, témperas, grafitos, crayolas, y biromes. Pero cuando no está en esto, lo ocupan otro tipo de actividades en áreas en las que se requiere creatividad. Realiza escenografías, diseños gráficos, proyectos escultóricos, estandartes, logotipos, estrados para partidos políticos, montajes de exposiciones, caballetes para cuadros; gráfica para propaganda política; plantea "intervenciones" edilicias y urbanas; organiza exposiciones, asesorías, consultorías y formula evaluaciones del ambiente artístico local. Visceralidad e intelecto. Hay algo de "entraña" y de "límite" en las obras de Manuel Espínola Gómez. Los términos no son casuales. Con ellos, Espínola Gómez designa una de sus pinturas (1955-1956). Esas vertientes de interioridad trémula y de control, aludidas en ese título, dialogan de diversas maneras en su producción y podrían ser una metáfora de su trayectoria. A veces, uno de esos elementos predomina sobre el otro; en otras ocasiones, se alternan o tocan tangencialmente. A largo de su vida creativa, hay fases de mayor serenidad y otras de mayor estremecimiento. En su producción hay una gran dosis de improvisación, pero a la vez un control que no se esfuma. Existe un punto de partida más o menos definido o más o menos indefinido, según sea el caso y la serie; pero siempre se impone un germen estructural, como él lo llama.Desde el punto de vista formal, esa relación entre visceralidad e intelecto se establece a través de peculiares contrapuntos entre el gesto, el uso de la mancha, el empleo de la materia, la elección del vocabulario definitorio de las cosas y la adopción preferencial de algunas de esas formas de expresión, para una serie. Asimismo, se revela en la alternancia, vinculación o convivencia de la abstracción de variadas vertientes con la figuración de disímiles vetas: neo-impresionista, expresionista y onírico-metafísica. Espínola Gómez es, a la vez, un ser visceral, imaginativo, posee capacidad fabuladora y es un gran razonador. Oscila y pendula entre la pasión y la serenidad. Es, simultáneamente, un hombre sensual y voluptuoso, y un ser reposado y reflexivo.En los procesos creativos sufre de enviones. De cada uno de esos impulsos determinados por la urgencia expresiva, surgen siete u ocho ejemplares creados en estado febril. Cuando comienza una serie, siente que es su expresión más auténtica. La termina y luego deja de crear por períodos variables que, a veces, son tres o cuatro años, y otras veces comprenden pausas más largas. Después surge una etapa diferente. Rara vez siente la necesidad de continuar la serie anterior y reaparece con una propuesta diferente. Al perseguir otras metas y transitar por otros senderos, busca una nueva técnica, y así su producción encuentra contraposiciones de lenguaje, vocabulario y sintaxis. Cada mutación lo lleva a adopciones o creaciones en el lenguaje y a nuevos procedimientos. Las series y los estímulos. Nutrida en disímiles vertientes, y basada en esa urgencia comunicativa y expresiva, y en las pausas silenciosas, su producción tiene ecos que van cambiando con las diferentes etapas, aunque mantiene algunas constantes. Un elemento habitual es que planifica realizar series amplias. Así ha sucedido con Los teatros, Los gordos, Los polifocalistas, Las interrupciones, las témperas, los cuadros matérico-abstractos y los retratos en grafito o los Divertimentos. Espínola Gómez pinta al óleo, le gusta porque permite una elaboración con mucho tiempo y por ello no tolera el acrílico, que se seca rápidamente. A pesar de que ha usado el grafito con maestría y el pincel con sabiduría, y hay obras con gran densidad y otras más leves en que utilizó estos instrumentos; experimenta, asimismo, una gran atracción por la espátula y por el manejo de la materia -porque la materia siempre ha sido una de sus grandes pasiones-, vertida en forma pastosa y densa. Con ella construye, otorga ritmos.Otro elemento importante es su vinculación con la realidad perceptible. Como punto de partida siempre existe algo referencial, a veces la realidad misma, otras veces fotos o placas radiográficas. Espínola Gómez considera que tiene libertad de concepción si tiene un modelo; puede entonces lanzarse a abstraer y volar.También ha manifestado, en forma creciente, la necesidad de recurrir a la poesía, a la elocuencia lírica en los títulos, y es otra de las constantes que unifica su quehacer. Siempre ha tenido una relación con la literatura y la escritura, sintiendo particular predilección por la poesía. Ha escrito poemas y reflexiones desde muy joven (muchas de estas composiciones son inéditas). Utiliza las palabras de manera creativa, con asociaciones insólitas y creación de neologismos, tanto en sus ensayos, prólogos y escritos inéditos, como en su lenguaje oral. Hacia los años sesenta aumentó el empleo de los neologismos, la necesidad de juntar palabras insólitas y usarlas como títulos en sus cuadros. Su obra se enriquece con variadas experiencias. Espínola Gómez se abre a numerosos estímulos culturales en el sentido más amplio y hasta antropológico de la cultura, desde la más refinada hasta la más popular, aquella vinculada a los oficios, el deporte, las costumbres, la comida. El tiempo sin horas de las largas charlas en los cafés y las múltiples relaciones humanas con gente diversa que exudan sabiduría, sea esta erudita o callejera, también son fuente de estímulo. Por eso siempre ha disfrutado en el terreno de las artes, en las bienales, los viajes, exposiciones, conciertos, danza, arquitectura, escenografía, teatro, y prácticamente no se ha perdido ningún acontecimiento artístico de Montevideo. Por eso también está abierto a lo uruguayo, a lo latinoamericano, a lo que venga de cualquier parte de mundo, a lo que descubre en museos europeos y nacionales o en exhibiciones, y se muestra interesado ante la obra de sus colegas y de los jóvenes emergentes.Otro rasgo evidente es que la suya es una creación en solitario. Como postura, prefirió apartarse de círculos donde hubiera que adherirse a corrientes determinadas, a tener que verse obligado a preferencias excluyentes. Incluso, la participación en el Grupo Sáez (que él mismo fundó en 1939) fue breve. La mayor parte de su vida trabajó solo y no quiso tampoco profundizar sus estudios con ningún maestro en particular. Su capacidad reflexiva y su acercamiento al pensamiento local se produjeron siempre de manera informal en las veladas de café, que comenzaran en los años cincuenta, y otras más recientes. La trayectoria. Cuando emergía como pintor en la década del 40, Espínola Gómez transitó por una versión vernácula del neo- impresionismo; estaba deslumbrado por la luz y su efecto sobre los personajes. Más adelante la pintura matérica lo llevó a utilizar la espátula mientras fundaba el Grupo Sáez con Washington Barcala, Luis Solari y Juan Ventayol en 1949; pintó entonces la serie del teatro abandonado. Una fuerte influencia de Picasso y el cubismo en 1954 le abrió nuevos senderos figurativos. Creó entonces una obra muy especial: Sifón. En 1954, Espínola Gómez prosiguió con un trabajo no matérico, trabajó con el pozzuoli, con un color ladrillo, asociando planos de color a partir del pozzuoli puro, y la combinación con el blanco, el gris y el negro. Son pinturas en línea geométrica, en las que se alude a un mundo mecanizado. La figuración matérica se hizo presente en la serie "Los gordos" (1961). El arte abstracto matérico, las composiciones en témpera, las obras de gran formato lo destacaron en los años 60 sobre todo en las "Las interrupciones" (1963) dejando testimonio de su compromiso sensible con este lenguaje que le deparó uno de sus momentos más culminantes. Retornó nuevamente a la imagen representativa en los retratos en grafito y crayola (1972) .Con grafismo impetuoso, y furia expresionista, Espínola Gómez penetra con su maestría dentro de la piel de los personaje dejando a la luz la sangre y las venas. En las telas polifocalistas realizadas en 1975 (que además tienen proyecciones en obras de 1982), denota vertientes onírico-metafísicas. Son telas de gran tamaño e imponente presencia que invitan al espectador a observar desde varios puntos de vista descartando la perspectiva tradicional.En 1978, volvió al grafito y realizó una serie de gran poder expresivo. Son los autorretratos con hepatitis, distorsionados, anamórficos, revelando a un hombre que sufre, pero no sólo por la enfermedad sino un contexto social y político perturbador: el de la dictadura militar uruguaya (1973-1985). En 1997 retornó, solitario, a la creación dibujístico-pictórica. Trabajó durante meses todas las noches, otra vez en estado febril, sintiendo una necesidad imperiosa de crear. El resultado es una serie de obras creadas como improvisaciones y plasmados en pequeño formato, con birome de colores y grafito que los ha pasado en forma digital al gran formato. Espínola Gómez los llama Divertimentos o Improvisaciones. |
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