Algunas tendencias del arte uruguayo
Años 80 y 90.

La creación uruguaya ha sido constante y prolífica en las últimas dos décadas. Artistas de larga trayectoria han elaborado nuevas propuestas luego de pasar por múltiples etapas valiosas. Han surgido, además, numerosas presencias juveniles que enriquecen el panorama del arte del Uruguay.

Hay ejemplos de coleccionistas interesados por las nuevas expresiones como la colección Engelman Ost, se han creado más premios para artistas jóvenes, hay un mayor respaldo para las creaciones experimentales, a la par que han aumentado los lugares de exhibición. Estos nuevos ímpetus creadores reciben, a su vez, el respaldo de una nueva generación de críticos surgida en la década del 70.

En los años ochenta y noventa se generaron diversas tendencias nuevas en el arte uruguayo. Hay, por un lado, una reivindicación de la manualidad y de los materiales orgánicos. A la vez son muy importantes las instalaciones sobre el tema indígena, sobre el desencanto, el exilio y la identidad nacional. Al mismo tiempo surgió una nueva corriente dedicada a la exploración de la intimidad, de la privacidad. Existe una apertura a la utilización de lenguajes más desenfadados mientras se da una eclosión de diversas corrientes como el expresionismo, el neoexpresionismo, la figuración libre, las ambientaciones e instalaciones, el arte vinculado al surrealismo o a las vetas metafísicas, y el ensamblado de objetos encontrados o provenientes de desechos.

 

La influencia de la crisis

Las creaciones artísticas del Uruguay se desarrollan en estos años en un marco de profundos cambios a nivel social, económico y político, que se deben tener en cuenta para entender este panorama de las artes visuales. Cabe señalar la situación de crisis generalizada, a todo nivel, que afecta a la sociedad uruguaya a partir de 1955 y que se acentúa en los años sesenta, para estallar en la década del 70 en una ola de violencia terrorista y el advenimiento de una dictadura militar (1973- 1984). Luego de este período la nación recupera sus mejores tradiciones, restaurando la democracia en un clima de paz social y político. De todas formas sigue presente el recuerdo del shock colectivo que provocó esta crisis, en un país conocido por su estabilidad política, su democracia, y su Estado benefactor . Se sacudieron los mitos del imaginario colectivo que se consideraba a su comunidad un "país modelo", que fuera conocido en el mundo como la "Suiza de América".

 

Ese período de crisis determinó que la producción artística se desarrollara en un clima problemático. A partir de 1973 muchos creadores se replegaron, dejando de exponer su obra en ámbitos públicos, aunque continuaron creando en la soledad del taller. Otros se exiliaron, lo que generó una verdadera diáspora artística uruguaya dispersa por el mundo. Algunos siguieron exponiendo en salas de alternativa que se mantuvieron muy activas durante la dictadura, aunque tuvieron que ajustarse a pautas de censura.

Con el retorno de la democracia en 1985 fue visible un cierto desencanto en los primeros años, lo cual generó problemas existenciales y cambió la visión de la realidad circundante, visión que se materializó en expresiones como la "cultura de la crisis" o el "país pesimista". Cabe la conjetura de que la desilusión con el socialismo real que experimentaron muchos sectores y las experiencias fracasadas de la extrema izquierda vinculadas al terrorismo guerrillero, aportaron su cuota de frustración y desconcierto.

De todas formas el nuevo imperio de las libertades democráticas, el afianzamiento de la democracia y las señales de éxito que dió la economía, oxigenaron la creación. Al mismo tiempo comienzaron a retornar a Uruguay los expatriados, algunos para siempre y otros para exponer en el Uruguay periódicamente, aunque manteniendo su residencia en el extranjero. Los centros de exposiciones, tanto públicos como privados, se dinamizaron.

La sociedad uruguaya, asimismo, fue sufriendo profundas alteraciones en estas últimas dos décadas, interviniendo otros factores de como la crisis de la familia nuclear, cambios en las costumbres sexuales y un nuevo papel de la mujer en la sociedad. También se observa un desarrollo de la cultura narcisista, una expansión de los medios de comunicación masiva, y todo lo que se entiende por "sociedad intimista" o "cultura postmoderna".

 

Buscando una identidad

Uno de los elementos fundamentales que proyecta la creación artística uruguaya es la búsqueda de una nueva identidad que se adapte a esta compleja realidad. Esas búsquedas son muy heterogéneas. El MUVA presentará las tendencias más esenciales en variadas instancias. En esta primera exposición se incluyen algunos de los nombres claves que singularizan la productividad artística uruguaya de estas dos últimas décadas, sobre todo subrayando las apariciones de nuevas líneas expresivas y de nuevos artistas, en un vasto panorama donde continúan surgiendo y creando otras presencias de más larga trayectoria. Esta primera muestra se dedica a una de las tendencias fundamentales de estos años: la nueva expresión de la interioridad, de la intimidad, de la subjetividad, de lo inconsciente, a la par que se dan exploraciones del color en el terreno de la pintura y el tapiz.

Se producen cambios en la iconografía de lo privado y lo individual, que provocan una verdadera eclosión en los años ochenta y noventa. Podría conjeturarse que la exploración de la realidad interna denota la acción de esa crisis externa sobre el ámbito privado. Estos temas plasmados en la plástica serían útiles para criticar la realidad, para mostrar los resquebrajamientos del país "modelo" o para evidenciar imágenes disidentes o desenfadadas, opuestas a las visiones edulcoradas de la realidad. La postmodernidad, con su ensimismamiento e individualismo, resulta ideal para expresar estas temáticas.

Desde la década del 80 surgen muchos autores que se expresan en estas líneas, algunos de los cuales pasan a integrar esta primera visión del arte de esas décadas, a la que luego se sumarán otras exhibiciones para completarla. Los artistas que integran esta selección del MUVA han realizado o realizan numerosas muestras personales, participan en exposiciones nacionales e internacionales, tienen trayectoria docente, están representados en colecciones públicas y privadas y han recibido diversos premios, siendo considerados por consenso como algunos de los creadores más interesantes de las últimas décadas. Si bien Hugo Longa falleció, el resto se mantiene activo y formando parte del panorama creativo del Uruguay actual.


Descubre las obras de estos artistas en una nueva exposición del MUVA

Textos de Alicia Haber directora del MUVA

Copyright © EL PAIS

Prohibida su reproducción parcial o total sin autorización.

Para autorización enviar mail a:
[email protected]